Muchas personas se quejan de problemas hepáticos. Existe una forma muy sencilla y económica de recuperarlos.
Para ello, se pasa 1 kg de cebollas azules (!) por una picadora de carne, se mezcla con 850-900 g de azúcar granulada, se deja reposar en un lugar fresco y oscuro durante una semana y media y se exprime.
Toma de 3 a 8 cucharadas al día, dependiendo de la gravedad de la enfermedad. Si la condición es crítica, puedes beberlo 3 días después de su preparación. La receta ha sido probada en pacientes con cirrosis hepática, incluso con hidropesía.
